jueves, 30 de junio de 2011

CLARIDAD




Aclaro: la persona dibujada en esta obra no tiene 50 años; es mucho menor, no tiene rasgos tan marcados y esta completa. Ya entrados en materia quiero hablar de algo que sucede mucho en nuestras vidas, que va en contra de lo enseñado; cuando dar algo por terminado, lo digo porque creemos que la perseverancia, la constancia nos llevaran inevitablemente al éxito, a lograr lo deseado. Va dirigida para aquellas persona que esperan con un ramo de flores para después verlas ya marchitas en el jarrón de su casa.

Segunda aclaración: tengo fama de no terminar nada, incluso e llegado a pensar que mi sello pictórico puede ser el efecto de cuadro inconcluso.

Una de las funciones del cerebro es crear sueños e ideas, mundos imaginarios que nos permitan descansar lejos de los peligros de la realidad, sueños tan reales que algunas veces nos despertamos exaltados. Pero que pasa al despertar.

Quería dibujar a Nohora, así que busque una foto y en seguida fue apareciendo idea tras idea, sobre: color, textura, equilibrio, sobre fondos, y encuadres.... total imagine algo como la mona liza en 3d con el mejor paisaje tropical como fondo. Esto algunas veces me intimida y no pinto, pero esa vez decidí escoger el soporte, algo no tan formal, como quien practica: el papel y por tanto el lápiz. Muchas de las ideas iniciales caducaron, pero fueron apareciendo otras sobre proporción, forma, tono... aparecen los primeros trazos y nuevas ideas, poco a poco mi mente se concentra el los trazos, mide, calcula, compara con la foto. Después de un momento miro la hoja que muestra mis destrezas y limitaciones, pero sobre todo encuentro en ella lo que me gusto de la foto; la sobriedad, la sensualidad y frescura del pelo suelto y sin peinar, la expresión de complicidad enmarcada con una sutil sonrisa. bajo mi mano y en la parte inferior derecha casi como si fuera parte de la imagen escribo leo.